martes, 4 de junio de 2013

SCAMPER

Scamper ha sido mi actividad favorita. Consistía en escoger la primera edición del libro que quisiéramos y teníamos que hacer una modificación de él, manteniendo la esencia pero cambiando desde el título hasta los propios personajes. Y lo más llamativo es que había que contarlo de una forma diferente que no fuese sobre papel ; algunas han hecho un paragüas, otras un memory, unas un domino...
Nosotras elegimos el libro de pinocho y lo hemos contado sobre un delantal y varías manualidades, como un cofre y algunos muñecos de goma-eva.

Y esta es nuestra versión que se titula "Gomocho":


Érase una vez... En un colegio, no muy lejano, había una clase cómo la nuestra; con niños, montones de juguetes y una “seño” muy especial, con la que todos los niños se llevaban muy bien.
La seño se llamaba Celeste y era especial porque tenía el pelo largo y ¡azul!.

Un día, Celeste, trajo a la clase un material muy divertido con el que trabajar. Cuando los niños lo vieron de lejos creían que era cartulinas, pero, cuando la “seño” se acercó, les explicó que  era goma-eva y que podía hacer con ella las figuras que quisieran; podían hacer flores, animales, coches... ¡Incluso dinosaurios!


María hizo una cometa, Manuel quiso hacer una hormiga, Lidia consiguió hacer un camión ¡gigaaaaaaaante!. Todos los niños hicieron cosas alucinantes.
 Alberto, el niño más travieso de la clase, hizo un niño e intentó que se pareciese todo lo posible a él. Le pidió consejo a sus amigos para ponerle nombre a su muñeco; María le dijo que podía llamarle José, como su padre, Lidia le dijo que podía ponerle Toby, pero Alberto le contestó que ese no era nombre para un muñeco.
Manuel dijo :“¡Ya sé!. Puedes ponerle Goma, Gomo... Gomocho!”.
¡Ese nombre sonaba muy divertido! Alberto aceptó la idea, y Gomocho se quedó.

Todos los niños jugaron con sus muñecos recién hechos en clase, siguiendo con atención las órdenes de la “seño” Celeste: había que recoger lo que habían usado para jugar, no valía pintar en las mesas, ni quitarles cosas a los compañeros y mucho menos pegar.
Los niños, obedientes, hicieron caso a la “seño” y dejaron todo limpio. Excepto Alberto, que remoloneó todo lo posible para que sus compañeros hicieran el trabajo por él.
Celeste le tuvo que regañar varias veces para que dejase de desordenar y recogiera.Más tarde también tuvo que avisarle de que debía lavarse las manos para comer, además de repetirle que tenía que tomarse el desayuno entero, que tirase las cosas a la papelera cuando terminase, que no podía colarse en la fila, y que no le tirase del pelo a María.

Llegó la hora de salir al recreo y todos los niños decidieron dejar sus figuras en clase para que no se estropeasen. Lo que ellos no sabían era que en clase iba a suceder algo extraño...

La clase estaba en silencio, y se escuchó una voz muy bajita y temblorosa que susurrando decía:
-       “¿se han ido todos ya?”
-        “¡Pues claro que se han ido todos, es la hora del recreo!” dijeron Zorro y Gato, los peluches.

¡¿QUÉ?! ¡¿Los juguetes hablaban!? Sí, en esta clase sí, y pronto fueron todos a conocer a sus nuevos compañeros, los figuras de goma-eva.

Gomocho cometió un error, se hizo amigo de Zorro y Gato, los peluches. Pepita, La Mariquita, que sabía mucho, le advirtió que no eran nada buenos, aunque ellos le prometiesen que se lo iban a pasar en grande.
Gomocho pensaba que eso no era malo, porque su dueño, Alberto, siempre lo hacía, así que no le hizo caso a Pepita y se fue a dar un paseo por la clase con sus nuevos amigos.
Zorro y Gato le enseñaron dónde estaban los títeres, que hacían fiestas donde bailar y cantar a cada instante, también vio todas las marionetas que había...
Mientras iba andando le llamó la atención una de madera que se parecía bastante a él... Pero de repente ¡PLOF! Se chocó con algo que parecía bastante grande...
- Miró hacia arriba y exclamó: “¡Hala! ¿Y esto qué es?”
Zorro y Gato les explicaron que era el cofre donde todos los niños guardaban los disfraces...
- “Pero, pero... ¿Con forma de ballena?. ¡Es genial!”, dijo Gomocho

Los juguetes estuvieron divirtiéndose mientras los niños no estaban, sacaron todos los disfraces, los libros, habían investigado en las mochilas por si por suerte quedaba algún bocadillo olvidado... Pero justo en ese momento escucharon la sirena que anunciaba el final del recreo, ¡Todos los niños estaban subiendo a la clase!.
Gomocho se puso muy nervioso, ¡Todo estaba por medio y nadie había recogido nada! Presa del pánico se metió dentro del Cofre Ballena y ¿cual fue su sorpresa? ¡PATAPLAF! El cofre se cerró y Gomocho no podía salir. Se quedó pensando lo feliz que sería fuera de esa ballena.

Cuando los niños entraron a la clase se encontraron todo patas arriba. Todos miraron a Alberto, que era el que solía hacer esas travesuras. La “seño” Celeste le regañó pensando que había sido él, pero viendo que Alberto lo negaba y sabiendo que él no había entrado a la clase, le pidió perdón.
¿Quién había sido? ¿Quién había revuelto todo? Los niños tuvieron que ordenar toda la clase, y todos encontraron su figura, menos Alberto, Gomocho no aparecía por ningún lado.

A la hora de la salida Alberto iba muy triste, no había encontrado a su muñeco...

A la mañana siguiente en clase la “seño” Celeste les preguntó a todos que cómo se habían portado. Todos contestaron que se habían portado muy bien, incluso Alberto. Y la verdad es que Alberto no se había portado del todo bien... ¡Toc! Se escuchó un golpe cerca... Todos miraron alrededor, aunque nadie vio nada.
 La “seño” preguntó que quién se había lavado los dientes... Alberto volvió a mentir... ¡Toc!... “¿Quién ayudó ayer a su mamá?”... “¡Yo!”, exclamó Alberto... ¡Toc! Otra mentira...

Ahora sí, todos miraron al Cofre Ballena y allí, de un agujero, vieron algo puntiagudo salir. Alberto reconoció aquello, ¡Era la nariz de Gomocho! ¡Qué alegría! ¡Su muñeco había aparecido!
Alberto sacó rápidamente a  Gomocho de entre todos los disfraces.
La maestra, viendo la alegría de Alberto quiso hacer un trato con él, si no volvía a mentir y si no se portaba mal nunca más, Gomocho sería la mascota de la clase. Y así fue. Todos los niños celebraron lo buen amigo que ahora era Alberto regalándole cosas para su muñeco: un peto rojo brillante, una pajarita, un sombrero, ¡una pluma para el sombrero!...

Alberto y Gomocho eran muy amigos, y todos los compañeros de la clase los querían muchísimo.
Y colorín, colorado, está historia de Gomocho se ha terminado.





FICHA DEL LIBRO

Esta práctica se basa en el análisis de un libro-album.
Hemos redactado varios apartados: por un lado los datos del libro, por otro el resumen, los temas que trata y una valoración acerca de varios aspectos (pedagógicos-didácticos, lingüísticos, estético-literarios, iconográficos, lúdico-creativos y materiales).
Además teníamos que añadir 3 actividades, una para introducir la lectura, otra mientras la estamos realizando y una última para finalizar.

El libro que he escogido se titula "La pequeña oruga glotona".
Autor: Eric Carle
Ilustraciones: Eric Carle
Editorial : Kókinos
Y los temas que abarca son:  alimentación, números, alimentos y días de la semana.

Las actividades propuestas son:
- Antes de la lectura : Realizaremos un mural en el rincón de los animales. En él dibujaremos un gran paisaje natural. También con goma-eva haremos diferentes animales (perro, gato, mariposa, pájaro), que después diferenciarán entre mar, tierra, cielo colocándolos en su lugar correspondiente.
- Durante la lectura: Iremos viendo el proceso de la oruga hasta llegar a ser mariposa, jugando un poco con su inocencia, para los que nos sepan esta transformación podemos tomarlo como un juego de magia.
Iremos parándonos en los días de la semana, imaginando por ejemplo qué animal nos gustaría ser cada día.
Podemos hace runa cadena en la clase simulando el cuerpo de la larga oruga.
- Al final de la lectura: Le contaremos a nuestros alumnos la peculiaridad de este animal y nos haremos una máscara de mariposa o de oruga.


BEBETA Y BIBLIOTECA DE AULA

En la siguiente actividad hemos visitado la página www.canallector.com , en ella hemos podido ver una gran variedad de libros. Hemos marcado nuestras preferencias para escoger libros formativos y de literatura además de que sean en español y para las edades de 0 a 5 años.
Tanto la bebeteca como la biblioteca de aula debían de contar con diez libros; 5 de caracter formativo y otros 5 literarios.
La selección para clasificar en un lado u en otro corría a nuestra cuenta observando el pequeño resumen que te viene al lado y algunas ilustraciones.
Si había poca letra y mucho dibujo iba a bebeta y si por el contrario introducía algo más de letra que simples ilustraciones lo clasificamos en la biblioteca de aula.
En el documento realizado teníamos que poner la portada del libro y datos pertenecientes a él, como era el resumen, título, autor, ilustración,fecha y lugar de publicación y sobre qué trata el libro.

Tras escoger los libros había que hacer una pequeña reflexión acerca de porqué habían sido ellos los elegidos.


Las bebetecas y las bibliotecas de aula desde mi punto de vista tienen como objetivo principal la estimulación del juego para lograr que los más pequeños interactúen con los libros y dejen fluir su creatividad, imaginación y sus propios sentidos.
Las pequeñas y pequeños necesitan una vinculación tanto con el ser humano como con el mundo que le rodea para ir comprendiendo todo lo que tienen cerca y se vayan familiarizando con ello. Por tanto, estos espacios ayudaran a favorecer su desarrollo psicoafectivo y la buena adaptación al medio. Considero que la lectura de palabras y/o imágenes es un recurso privilegiado para la comunicación con los niños/as, debido a que nos permite encontrar y llegar a un espacio propio, íntimo y privado que a veces es complicado de mantener.
Tal espacio, que ofrece tener libros a mano les posibilita un contacto con lo lúdico, la imaginación, el cultivar sueños e ilusiones en ámbitos poco humanizados.
El periodo de 0 a 6 años es muy importante, ya que empiezan a formarse las estructuras básicas para crecer conociendo todo lo que el mundo conlleva. Para ello, los libros que he escogido tienen una enseñanza.

Para los más pequeños, de 0 a 3 años, el material seleccionado es con imágenes grandes y pocas letras. Trata de la familia, higiene, colores, alimentos, sentimientos, vida cotidiana, para que guarden una relación con los contenidos que en este periodo se llevan a cabo. He buscado libros con lo que ellos se sientan cercanos y capten su atención. Algunos de ellos necesitan el apoyo de un adulto para ir contándole la historia pero su interacción con el material es grande. Los cuentos literarios elegidos llevan consigo algunas temáticas, pero mezclan la rima y otros formatos, para que entiendan desde pequeños que hay una gran variedad de textos y formas de escribir o expresarse.
En la biblioteca de aula el criterio utilizado ha sido básicamente como el anterior, aunque los libros aportados en esta zona tienen más letras para la iniciación de la lectura. Y una cantidad de vocabulario mayor e incluso novedoso para nuestros alumnos.