Con la ayuda de unas pautas que Mercedes indicó en clase, hemos realizado un cuento sobre la vida real. Era necesario que apareciese un niño, un adulto, un animal y que fuese un contexto cotidiano.
Había una vez una familia de pelirrojos; el padre era policía y la madre enfermera. El pequeño tenía muchas pecas en su cara y su cuerpo y le contaba a sus padres que, a veces, en el colegio le insultaban y se reían de él, por ser algo diferente. Sus padres le decían que no estuviese triste y sonriese ante todo.
Para darle una sorpresa a Jaime, sus padres le regalaron un pequeño perro con el que pasaba las horas, jugando y hablando con él. A veces iban al parque y Jaime sentía que más niños se acercaban a él, no para reírse sino para jugar y pasarlo bien.
Doro, el perro, y Jaime eran famosos en la ciudad. Jaime por sus pequitas y Doro por tener muchas manchas que le hacía ser diferente a los demás perros. Jaime, con el tiempo, entendió que muchas veces las persas son injustas y juzgan sin conocer pero que, al final, cada persona aporta cosas diferentes y todos somos importantes.
LA FELICIDAD NO SE CONSIGUE CON GRANDES GOLPES DE SUERTE, SINO CON PEQUEÑOS DETALLES DEL DÍA A DÍA.
miércoles, 10 de abril de 2013
CUENTO LIBRE (STORY CUBS)
Con la ayuda de unos dados, hemos realizado un cuento. El azar ha marcado nuestros pasos y las palabras claves para elaborarlo.
Hace mil años, en un mar lejano, existía un gran barco ; era grande, marrón, con banderas que en el centro tenían una bonita calavera y que movían cuando el viento corría.
En él vivía una gran familia de piratas, el padre llevaba un parche en el ojo y la mujer junto a sus hijas se ponían un pañuelo rojo en la cabeza.
Se dedicaban a viajar y a descubrir lugares desconocidos. La más pequeña de la familia siempre llevaba una mochila, donde llevaba los objetos que le parecían bonitos de su viajes; guardó una concha con forma de corazón, algunas piedras de colores y hasta un catalejo que le ayudaría a descubrir lugares lejanos y misteriosos.
La madre se pasaba las horas cocinando lo que a veces pescaban. Los domingos solía hacer cangrejo.
Manuela, la mayor, ayudaba a su padre a orientarse en los mapas que tenían para llegar a su destino. No todos los paisajes que veían eran bonitos, a veces, cuando había tormentas, la cara de terror que ponían era impresionante ; muchas veces pensaban que iban a morir y que su gran vida terminaría pronto.
Me contaron, que una vez llegaron a un lugar peligroso y lucharon con un elefante enorme y peligroso. Toda la familia lo rodearon y con un látigo que la pequeña llevaba en su mochila pudieron hacerle daño en una pata y tener tiempo para correr hasta llegar a su barco, su hogar.
Cada vez que conseguían superar un obstáculo se abrazaban y decían : ¡Piratas somos y juntos encontraremos el tesoro!.
Y así fue, aquel barco ahora está en el fondo del mar y quien lo descubrió cuenta que el tesoro sigue en la habitación de los padres y que vivieron una vida de aventuras que siempre serán bonitas de recordar.
Y colorín, colorado la historia de estos piratas ha terminado.
Hace mil años, en un mar lejano, existía un gran barco ; era grande, marrón, con banderas que en el centro tenían una bonita calavera y que movían cuando el viento corría.
En él vivía una gran familia de piratas, el padre llevaba un parche en el ojo y la mujer junto a sus hijas se ponían un pañuelo rojo en la cabeza.
Se dedicaban a viajar y a descubrir lugares desconocidos. La más pequeña de la familia siempre llevaba una mochila, donde llevaba los objetos que le parecían bonitos de su viajes; guardó una concha con forma de corazón, algunas piedras de colores y hasta un catalejo que le ayudaría a descubrir lugares lejanos y misteriosos.
La madre se pasaba las horas cocinando lo que a veces pescaban. Los domingos solía hacer cangrejo.
Manuela, la mayor, ayudaba a su padre a orientarse en los mapas que tenían para llegar a su destino. No todos los paisajes que veían eran bonitos, a veces, cuando había tormentas, la cara de terror que ponían era impresionante ; muchas veces pensaban que iban a morir y que su gran vida terminaría pronto.
Me contaron, que una vez llegaron a un lugar peligroso y lucharon con un elefante enorme y peligroso. Toda la familia lo rodearon y con un látigo que la pequeña llevaba en su mochila pudieron hacerle daño en una pata y tener tiempo para correr hasta llegar a su barco, su hogar.
Cada vez que conseguían superar un obstáculo se abrazaban y decían : ¡Piratas somos y juntos encontraremos el tesoro!.
Y así fue, aquel barco ahora está en el fondo del mar y quien lo descubrió cuenta que el tesoro sigue en la habitación de los padres y que vivieron una vida de aventuras que siempre serán bonitas de recordar.
Y colorín, colorado la historia de estos piratas ha terminado.
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