Con la ayuda de unas pautas que Mercedes indicó en clase, hemos realizado un cuento sobre la vida real. Era necesario que apareciese un niño, un adulto, un animal y que fuese un contexto cotidiano.
Había una vez una familia de pelirrojos; el padre era policía y la madre enfermera. El pequeño tenía muchas pecas en su cara y su cuerpo y le contaba a sus padres que, a veces, en el colegio le insultaban y se reían de él, por ser algo diferente. Sus padres le decían que no estuviese triste y sonriese ante todo.
Para darle una sorpresa a Jaime, sus padres le regalaron un pequeño perro con el que pasaba las horas, jugando y hablando con él. A veces iban al parque y Jaime sentía que más niños se acercaban a él, no para reírse sino para jugar y pasarlo bien.
Doro, el perro, y Jaime eran famosos en la ciudad. Jaime por sus pequitas y Doro por tener muchas manchas que le hacía ser diferente a los demás perros. Jaime, con el tiempo, entendió que muchas veces las persas son injustas y juzgan sin conocer pero que, al final, cada persona aporta cosas diferentes y todos somos importantes.
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